miércoles, 20 de octubre de 2010

INGENUIDAD HUMANITARIA

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a unas jornadas en las que la buena voluntad y la ingenuidad asomaban tras la intervención de la mayoría de los ponentes. Miembros de diferentes organizaciones exponían su visión sobre lo que significaba la mágica palabra “codesarrollo” basándose en que la emigración debía ser aprovechada para crear un flujo bidireccional de conocimientos y experiencias que podían reforzar tanto las sociedades emisoras  como las receptoras. En definitiva, que ambas sociedades ejercieran como factor de desarrollo en ambas direcciones.

Tras la buena voluntad de las organizaciones se elegían como grandes gigantes las Instituciones oficiales. Las intervenciones realizadas por sus miembros tenían matices completamente diferentes al de las realizadas por las organizaciones activas. Mientras que la buena intención de los que intentan llevar a la práctica el codesarrollo estaba basada en un intercambio, sobre todo en horizontal, hacia la búsqueda de un igual y no bajo las diferencias norte-sur, la voluntad oficial estaba plagada de palabras ciertamente peligrosas. Tras “intercambio”, “madurez”, “solidaridad” se escondían frases como que el codesarrollo era una “forma de proyectar nuestros municipios en las sociedades de otros países” o “cooperación como acto de responsabilidad internacional”. A buen entendedor pocas palabras bastan.  No hace falta leerlas dos veces para intuir como estas instituciones aprovechan el discurso y el buen fondo de ciertas acciones para llevar a cabo una nueva forma de, salvando las diferencias, “neocolonialismo”.  ¿Sorprendente? En el primer momento sí, pero madurando un poco la idea, no podía ser de otra manera. Ya no es extraño que los discursos políticos estén llenos de falacias, que ya no exista ni el respeto por conceptos como “solidaridad” o “cooperación”.

Posiblemente exista otra razón para que ahora tengan interés de apoyar estas iniciativas. Hasta ahora hablaban de colaborar con los miembros que día a día llegan a nuestra sociedad, ya que también les podía servir como un método de control del flujo migratorio. Pero el fenómeno migratorio está cambiando. Ahora también emigran los “nuestros”. La crisis financiera causada por magnates sin escrúpulos, está forzando a muchos individuos a volver a su país,  pero además,  los autóctonos se ven empujados a abandonar su tierra en búsqueda de sustento para sus familias. Aquí es donde vienen los intereses de los políticos y la ingenuidad ciudadana, sólo hay que entreabrir la puerta para ver lo que hay dentro: nuevas empresas en otros países, nuevos capitales, envío de dinero, nuevos dominios. Miedo dan.

Salvia Deserta, levantando polvo.

2 comentarios:

  1. la lástima es que intentemos plasmar nuestros propios errores más allá de nuestras fronteras, en lugar de usarlos para beneficio de todas las partes (y al hablar de beneficio no sólo me refiero al económico). estoy totalmente de acuerdo en que escondemos nuestras propias fustraciones y repetimos parámetros anteriores bajo el paraguas de la solidaridad.

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  2. Cierto, Goretti. Pero también cometemos errores pensando que podemos beneficiar en otras partes. Seguro que es así, que podemos colaborar en otras sociedades ofreciendo mejoras, pero siempre pensando donde estamos actuando. Lo que nosotros podemos considerar "bueno" no siempre lo es aplicado en otros lugares. Nuestra visión eurocéntrica no es una única realidad o verdad, es solamente eso, nuestra experiencia, y visto lo visto, no es muy acertada.

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